14 de diciembre de 2011

CRÓNICA DEL DÍA DEL ADIÓS ETERNO.


En mis manos temblorosas ayer reposaba un papel arrugado por los nervios, lleno de palabras que yo escribí. Las leí creyendo que serían bienvenidas por completo pero creo me equivoqué.
Cuando me llegue el momento de sentarme como ellos se sentaron ayer a recibir honores y diplomas y a escuchar palabras dedicadas a nosotros, se que no las voy a escuchar del todo consciente, sean salidas de la boca de una persona querida o por la mitad; igualmente mis oídos no van a registrarlas como un adiós. 
Es duro desprenderse de tantas personas maravillosas que hicieron de mi vida lo que pocos pudieron. Es como que se vaya con ellos parte de mí; y así lo es. Fue un año lleno de emociones, sin duda. Es como si yo también me fuera este año; 365 días de adioses interminables.
Vi en cada cara un dejo de desesperación, de sorpresa, como si todavía no quisieran soltarnos la mano a todos e ir caminando solos. Como si todavía no hubieran hecho las maletas. 


stand by me, la canción perfecta para describir todo este último tiempo.

7 de diciembre de 2011

amor omnia vincit quamvis contraria contrariis curantur.
CRÓNICA DEL DÍA EN QUE ME LO CONFIRMÓ.


Noche. Ruidos. Brisa suave. Teléfonos. Conversaciones. Kilómetros. Frialdad. Desesperación. Amor. Olvido. Pasión. Mugre. Traición. Olvido de nuevo. Te amo. Lágrimas.
¿El fin?
CRÓNICA DEL DÍA DE LA PLANCHA.

Cuando escuché su voz en la cocina comenzó en mi cabeza un rodaje de películas de mi niñéz, pre  adolescencia y actualidad. Era esa misma voz que desde hace 10 años me hace reír y me entiende, como si 43 años de diferencia entre una y otra no contaran; como si fuéramos iguales pero diferentes; como si fuera una madre-confidente que demás está decir, jamás tuve.
Preparó sobre el mueblecito de planchar todo para cumplir con su labor, aquel labor que le desagradaba pero debía cumplir, y por fuerza natural, casi por un magnetismo, me quedé cerca de ella, pegada a la silla para comenzar una de las tantas conversaciones que en mi vida pude mantener con alguien que supiera decirme las cosas como son y a la vez saber cómo se siente ser yo, con 17 años y millones de tropiezos por delante. Le conté, como si fuera una parte de mi consciencia, todas mis tribulaciones, proyectos y cosas comunes y diarias. El día estaba espléndido, los pájaros se decían cosas los unos a los otros parados en los cables de la calle y el césped del patio trasero despedía un olor a bienvenida que sólo en diciembre se huele.
 Ella es mi madre de la vida que me enseñó y sigue enseñándome, inexorable e incansablemente, cosas que dejan de lado toda moralidad que la gente mayor suele cumplir con, probablemente con el temor de que se los trate de poco maduros, como si eso tuviera algo que ver con la madurez verdadera. Curtida en hábitos y cosas de la vida, habló con fluidez y me dijo las cosas al desnudo,  como debe ser. Está en uno si vestir las cosas o no, depende. Me habló de viejas añoranzas y de las nuevas también, aunque las últimas las dijo con un fervor poco antes conocido pero hablando desde el corazón,  son cosas que jamás se van a cumplir, porque me incluyen a mí y mi voluntad no es que se cumplan exactamente. Tuve respuestas a preguntas que creí ofensas pero que no lo eran en realidad. La curiosidad nunca me pareció una ofensa, ni tampoco el preguntar. A alguien sí le parecieron ofensas siempre, desde que aprendí cómo preguntar, como si ciertos temas estuvieran vedados desde siempre o desde que se preguntan, y como si yo fuera dueña de los poderes más poderosos de una  legeremancia ni por asomo mundana supiera que esas cosas JAMÁS de los jamases deberían preguntarse ni mencionarse.
 La amo. Ella sueña con que la persona más importante de su vida y yo volvamos a reírnos, a contarnos las cosas más simples y extraordinarias una y otra vez y que jamás encontremos más confianza en nadie que en nosotras mismas mutuamente, pero mi voluntad no pretende que eso se cumpla exactamente, repito. Deja de lado su esencia adulta para adelgazar, revertir el tiempo y contarme y aconsejarme y volver a vivir lo que yo vivo ahora; ella plancha, ella escucha, ella procesa, ella sueña despierta y me responde. ¿Qué más puedo pedir de una persona en estos tiempos en los que no sé si respirar agitadamente o dejar que todo me importe un bledo y que las cosas sigan su curso puestas en piloto automático?
Fue una catarsis como pocas, una catarsis hermosa y tranquila, acompañada y animada por los parloteos atolondrados de los gorriones de los cables eléctricos de afuera, donde yo no quería estar por miedo a ver la realidad que me toca vivir, la que yo me busqué. Remató la conversación pidiendo que volviera a calentar el agua para el mate, y dándole significado a una frase que yo no entendía del todo hasta hoy: errar es humano aunque perdonar es divino.

6 de diciembre de 2011

CRÓNICA DEL DÍA QUE ME DIJO QUE PARTIRÍA.


Mañana se va para su casa. Una mochila en la que en cada bolsillo rebalsa un recuerdo, incertidumbre de no saber dónde poner el pie y un pasado que deja atrás, que no sabe si revivirlo o dejarlo pudrirse al sol y al calor del tiempo. Quiere amar, quiere odiar, quiere escupir y retorcerse. Quiere olvidar, quiere descansar, quiere sentir.
 En todo este tiempo no se dejó hacerlo; se construyó una coraza de orgullo y constante defensiva y alarma y desconfianza impenetrables. Se pregunta a diario si creer. Se pierde en sus laberintos teóricos, concejos arbitrarios, retazos de vivencias que lo hacen retroceder. Sus pasos son indecisos pero inexorables y fuertes a la vez. 
Se encuentra en su lecho, esperando que alguien lo espere los minutos y las horas interminables que él crea necesitar; se encuentra consigo mismo en el momento en que un temblor de tierra mezclado con dulzura e infinita pluralidad de sentimientos lo hacen conocer la verdadera paz del alma y descartar esa sensación de paz terrenal que él entiende por vaya a saber qué. Yo no puedo descifrarlo y me atrevería a decir que me cansé de tratar.

5 de diciembre de 2011

CRÓNICA DE AQUEL DÍA QUE LLORÓ.


El día llora. Supongo que me quizo hacer compañía cuando se dio cuenta de que, cerca del mediodía, cuando salí un rato al patio, pronostiqué que a las 3.09 pm lloraría mientras fingía dormir siesta en un intento desesperado por estar sola. El sol estaba deslumbrante. Me saludó como todos los días pero no tuvo efecto alguno en la temperatura de mi cuerpo. Me abrazó con fervor pero yo, como toda respuesta, me helé. El proceso empezó el año pasado creo, cuando descubrí cómo se ama a alguien y las posibilidades de herir al que amabas. No lo sé. Últimamente no se nada. Apenas me preocupo por comer y dormir y comerme las cutículas de las uñas. 
Retomando el tema del tiempo, recién me sobresaltó un estruendoso trueno. Estoy en mi habitación entre las penumbras, tratando de refugiarme en este trozo de papel. Por las rendijas de la perciana se ven los árboles danzando al son de los susurros del viento y de los parloteos de la lluvia. Truenos gritan pero no les entiendo nada. Ojalá un día lo pueda hacer, eso de entender a los truenos y su jerga endiablada, porque algo dentro mío me dice que me quieren decir algo. Son gritos aislados, otros agónicos, los de más allá potentes y guturales. Los acompaña una lluvia espasmódica y débil, como si el cielo gastara toda su energía en abrirse e iluminarnos por una fracción de segundo y gritarnos con aullidos desgarradores que no. Simplemente eso, NO. Que no se llore desesperadamente, porque una vez expulsados de la vida, podríamos sumirnos en los más altos cielos y caer en forma de rayos monumentales que partan las cosas en dos porque vivos jamás supimos desgarrar el suelo , erguirnos y seguir amando. Alguien, que no merece que se lo llame así porque en realidad es más que alguien, pero mucho menos que nadie dijo que yo le doy vergüenza. ¿No es curioso acaso que otras personas lleven una cruz con y en nuestro nombre? Será que no tienen tribulaciones suficientes con las que cargar y quieren asumir las ajenas o quizás me quiere demasiado y una forma de demostrarlo es esa, llevando sobre sus hombros un peso que no tiene su nombre, uno de letras consonantes y vocales, que se puede separar en sílabas y que cualquier persona común, diaria, podría llevar. Pero su nombre, su Nombre, se lo da él.
Él mismo, con su grandeza, su humildad y su infinita pasión. 
En mi corta vida conocí a alguien que amara más alocadamente que ese alguien. Quizá exagero, víctima de la falta de experiencia. Quizá dentro de unos años relea esto y de cuenta de que tenía razón con respecto a lo que garabateé justo hoy y ahora, el día en que el día lloró. 

el precio de la libertad.
¿hay alguien acá? se siente bien escuchar sólo el eco de mi voz, aunque en un principio haya pensado que eso me terminaría de desarmar.

1 de diciembre de 2011

You're the night, Lilah. A little girl lost in the woods.
You're a folk tale, the unexplainable

You're a bedtime story. The one that keeps the curtains closed.
I hope you're waiting for me cause I can make it on my own.
I can make it on my own.

It's too dark to see the landmarks. I don't want your good luck charms.
I hope you're waiting for me across your carpet of stars.
You're the night, Lilah. You're everything that we can't see.
Lilah, you're the possibility.


fumar para llorar.


es una sensación repleta de humedad seca la de fumar para llorar. el procedimiento no requiere de gran lucidez mental, solamente consiste en acercar el cigarro a los ojos y dejar que todo pase. es un método interesante para cuando una no sabe si le corresponde el llanto o no; más bien es un cumplimiento de un autocontrato moral, útil cuando sí se sabe quién y por qué se es responsable de que la otra persona esté mal. pero el sentido común, los rincones más escondidos del subconsciente gritan a lo lejos que no hay derecho a derramar ni una sola lágrima. LÁGRIMA.
gotas con considerables raciones de cloruro sódico las elimina cualquiera, hasta en las situaciones más estúpidas, como cuando te golpeás el pie con la cama. la lágrima se siente como la sangre de nuestras heridas interiores, las intangibles. el que llora verdaderamente lo siente, siente como se desprende de sí y se transforma en líquido una parte de él y le duele en todas sus fibras la metamorfosis. por eso a veces debemos cumplir con ese autocontrato que reiquiere un cigarro, un par de ojos y fuego. porque nos sentimos con la necesidad de mentirnos y obligarnos a despedir lágrimas insulsas por más que las verdaderas hace ya tiempo que se hayan evaporado.
yo más bien diría que es lloriquear para no sentirse culpable después y volver a mentirse y decir 'yo te lloré'



28 de noviembre de 2011

nomeolvides.

Todavía no me puedo dormir.
Quizás es mi consciencia la que sigue despierta pero yo estoy en otro lugar, 
muy lejos de acá, 
tratando de huir de mí misma. 
Quizás nunca vuelva, presa del orgullo. 
Quizás vuelva con la cabeza gacha, en la lluvia,
cuando todo el mundo ya no esté.

El rencor es xerófilo, perenne, parasitario.

Eso leí en una nota arriba de la mesa de luz de ella cuando de repente sentí un escalofrío que no tenía nada que ver con la temperatura ambiente. Ráfagas de viento azotaban furiosas contra las ventanas que luchaban fieramente para no dejarlas pasar y que todo se vuelva aún más frío de lo que estaba.
No fue necesario llorar, ni consternarse, ni llamarla. Sabía dónde se había ido; sabía quién la había venido a buscar después de tanto implorar. Estaba todo tal cual lo recordaba: retratos, una limpieza obsesiva y ese constante olor a nomeolvides que tanto añoraba ella. Libros en los que se refugiaba noche y día para huír, para  internarse en esos mundos paralelos de amigos que jamás la abandonarían porque jamás morirían, inmortales en alquellas ásperas y mohosas páginas de pasión, miedo y locura.
Pienso que ella jamás debió nacer, sino ser un personaje que encarnara la viva historia de una montaraz de las solitarias alturas nevadas, sola con su remordimiento, con su miedo, con su cuerpo sin vestiduras cubierto de aquellas flores azules y pequeñas, emanando esa libertad que tanto le arrebataron sus propias decisiones, sintiendo la nieve derretirse a sus pies a causa del calor que despide pero que nunca le dedicará a nadie, salvo a aquel que la salvó de vivir en el mundo real que el destino erradamente le deparó y llevarla en sus brazos al suyo: de papel, párrafos, puntos y capítulos.



Esa debía ser ella. 
Ella, escrita en páginas de pasión, miedo y locura.

13 de noviembre de 2011

corrí, me escapé, me encubrí en mentiras
parecían saber exactamente hacia donde quería ir
pensé que era yo la única que me podría encontrar
una no me aterrorizaba, era yo misma
la otra hacía que se me erizaran los pelos, los nervios
sabía exactamente dónde quería ir
no dejaba que mintiera más
derrumbó todo, y me hizo observarlo
aún así no se contentó, me persigue y trata de seguir
esa segunda sombra no parece querer irse
hasta que yo no sea yo de nuevo
hasta que yo no sea alguien que me pareció ser
pero que jamás fui
solamente cuando quería que observaran mi fachada
y no mi verdadero yo.

24 de septiembre de 2011

Curse

A veces era una visible mancha ondeante en el horizonte, otras un miserable punto. Dependía de cuánto crecía el mar.
Quizás el prado le persuadía para que se quedase en el acantilado a cantarle a la gran masa de salitre junto a su violín. Quizás veía una cosa más allá que la gente común no veía.
Su túnica volvía áspera todas las noches a causa de la sal en el viento; su alma gritaba por una visita más.
Decía siempre a alguien que lo que buscaba estaba oculto bajo un velo, que ella oía del océano un destino desconocido, que quizás ellos debían subir abordo. Que quizás en el helado invierno encontraríamos nuestra otra mitad. La masa de sal a los ojos infinita arrastraba lejos sus cuerpos.

Se embarcaron sin  más pensarlo
romperían la maldición.

21 de septiembre de 2011

versos predecibles.

Ojos frágiles y lágrimas de porcelana;
qué lleno está de polvo y laberintos tu corazón.

¿No tenés cerebro acaso? 
lleno está de trapos y relleno, muñequita.

14 de septiembre de 2011

De lo que se redacta cuando vuelve a  estar todo bien.


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(llénese con situaciones superfluas, conversaciones banales, sonrisas estúpidas y varios 'te quiero'. Lo último con lápiz, por supuesto. La gente suele prestarse a borradores sentimentales sin publicar jamás su nouvelle final.)

12 de septiembre de 2011

escupiendo carcajadas y milongueando lágrimas que se resisten a salir
digo que está prohibido escupir sangre.


en esos arrabalitos que son la conciencia
¿te perdés no? no sé qué atajo quise tomar y terminé sola.


otra vez.

5 de septiembre de 2011

Gente común

Es un día de lluvia, no menos común que ayer o el día anterior. Me retracto, quizás sí hubo algo que hizo me sentara a escribir esto y suspendiera una aburrida liquidación de sueldos de dos personas no menos comunes que yo: la forma en cómo cae la lluvia. Es una lluvia violenta, que amenaza con desprender árboles del suelo. Escucho sonidos del sótano, pero creo que llegaremos en materia de tiempo a explicarlos. 

Bien, les decía, no por nada recordé con esta lluvia un caserón victoriano de un lugar simple, aburrido y aristocrático. En ese momento yo no era más que una sirvienta, una más del cuerpo de limpieza. En cierta forma, el duque me atraía y mucho. En algunos de mis descansos él avanzaba más allá de mis enaguas y pasábamos juntos los ratos en los que él no tenía que trabajar o hacer su pasatiempo favorito: estar con sus dos muñequitas, sus dos bellas hermanitas. Era una familia fría de cinco hermanos recién huérfanos. Todos fríos, menos ellas dos. Ellas, las que con sus bailoteos iluminaban los celestes ojos del joven duque al ver cómo sus infinitos bucles danzaban al aire; él no podía evitar sonreírles de oreja a oreja. 
Pero poco a poco, una de ellas ensombreció. Sus ojos ya no sonreían como antaño. Sus pies ya no corrían y bailaban al son de una alegre polka ni su pequeña naríz se deleitaba con los olores de los jazmines que ella plantaba con su madre. El joven duque, preocupado, la iba a cuidar cada noche a su habitación y salía con lágrimas desproporcionales a sólo dos ojos. La veía retorcerse, la escuchaba gemir, pedir ayuda.
Paulatinamente, ella perdió el apetito y comenzó a recluírse en su habitación. Lo único que atraía su atención era un viejo artefacto que yo le había traído de una feria lejos de la ciudad, comprada a un viejo mercante.
La hacía perderse en la inmensidad de su brillo y se sentaba por horas, días, semanas con sus ojos pintados de ojeras fijos en aquél artefacto. Lo admiraba con temor. 
Su pequeña hermana al principio también se preocupó y en las noches en las que el joven duque debía viajar por cuestiones de trabajo ella se quedaba en vela para cuidar a su hermana, recordándole y sin esperar respuesta viejos bailes y carcajadas.

Un día, la vieja de la comida le llevó el almuerzo a la cama y encontró una situación algo extraña:  su hermana ayudándole a subir a una silla y la otra sosteniendo una soga. Al ver a la señora, la niña salió precipitadamente de la habitación, excusándo que se había indispuesto y necesitaba un baño. A los tres días, justo antes de que volviera el duque, la cocinera fue encontrada muerta en el desván. El médico nos dijo que fue un ataque al corazón. 

El joven duque cada vez viajaba menos y dedicaba mucho más tiempo a su hermanita enferma. Yo entendía a  su hermana que a estas alturas ya se había puesto celosa de toda la atención que acaparaba su melliza. 
Llegó esa noche. La niña sana se encaminó a la habitación de la hermana. No hacía falta hacer silencio; la lluvia amenazaba con desprender árboles del suelo.  Los gritos de agonía de su hermana quedaron sofocados por la almohada.
El resto fue fácil: las dos hermanas mayores decidieron buscar fortuna en países lejanos y despilfarraron su herencia y sólo quedaron la niña y el duque. No faltó más que un pequeño agregado de sabor amargo, almendrado a la sopa de la niña para que cesara de vivir y un somnífero en la bebida del duque. En la noche, enterré el cadáver de la niña en los jazmines de la hermana y le dí las gracias de corazón por haberme ayudado a matarla.

¡Uy! Me voy. Está comenzando a rasguñar las paredes del sótano. Parece que tiene hambre. Cada día me excita más pensar que esos ojos celestes sólo me miran a mí y él ahora es solamente MÍO.

21 de agosto de 2011

Bifurcaciones.


Hay que elegir al fin y al cabo. Riberas de sábanas diferentes, corazones desvelados, minutos cálidos. Ambos me inventaron el amor. ¿Es que verdaderamente se trata de elegir?

22 de junio de 2011

We die young .

Un día se levantó. Era un día de barro y humedad, de los que no ayudaban a su ánimo. Prendió un cigarro, desparramó cenizas por doquier. No importaba, un poco de suciedad acá, allá, más arriba o abajo no era problema. Alguien algún día limpiaría. En una mesa repleta de libros que garabateaban una realidad intangible se avisaba un borrador. Ése que lo había tenido días y noches despierta, bajo la luz de un velador. Ella era un aborto de intelectual, aunque más atrás haya sido una brillante defensora del saber. Su cerebro se apagó paulatinamente. Todavía en ropa interior, se aproximó a la alacena y sacó una de sus petacas. Su cocina estaba llena de vasos sucios, donde el olor y el sabor a alcohol ya estaba impregnado para siempre. Se sentó en un sillón sucio y desprolijo, prendió la tv y puso el canal de los chismes. Se le rompió el vaso y el irlandés que tenía dentro se desparramó por la alfombra llena de pedazos de cenas anteriores. ¿Pero qué importaba? Algien algún día limpiaría.

1 de junio de 2011

Un solo rizo ocupaba una frente llena de arrugas.En sus grietas se atrincheraban pesos que fueron repartidos sin contemplar que la criatura todavía no había empezado a andar.


Un SOLO bucle azabache dentro de semejante inmensidad yerma, sin promesas. De semejantes espejismos que, recelosos y deshidratados, no devolvían sino la deformidad de una pureza que le había sido prestada.


Aquél bucle, aquél acto inocente, aquellos pasos sordos a cualquier lugar.
Aquél retazo de pelo que la salvó del celeste, de la tundra, de lo profundo, de lo vacío y hueco.


Solamente aquél rizo azabache fue quién la aisló de lo triste que es pudrirse en el blanco y el negro.

20 de mayo de 2011

Aquél joven silencioso y de ojos apagados, vestido un día de negro decidió hacer una de sus pasiones: subirse a un tren, y viajar. ¿Acaso no había cometido muchos errores en su tierra ya? Era hora de marchar. No había máscara que pudiera comprar para ocultarse. Se salvó de que su propia consciencia lo encarcelara durmiendo días y noches en casas diferentes, edificios en ruinas, con apenas comida para alimentar una cansada y arrepentida mente. Sin gloria y a escondidas, desde la clandestinidad, escribía en los muros "...solo quiero no ver establecimientos ni jardines, ni mercaderías ni anteojos, ni ascensores".Un día con más lluvia que otros días, se enteró que ella había subido al Tren de la Muerte, y que hasta ahora no había vuelto. Desde entonces siguió viajando por su tierra en andrajos, vagando de estación en estación, esperando su regreso, para decirle que no se arrepentía de lo que le había dicho: "las piedras grices nos reconocieron, los gritos del viento en la sombra. Pero fue el fuego, nuestro único amigo, con el que apretamos el dulce amor de invierno a cuatro brazos, que dos debían ser míos, no de otro más. 
Te hubiera amado más."

9 de mayo de 2011

Dicen del vestido carmín...

Dicen del color de aquellas rosas que visten de carmín no es vano, un sinsentido. Hubo un tiempo en que las almas podían existir sin ninguna barrera, eternamente puras. Podían reposar en una cascada, sentir correr el agua, ceñirse sobre una montaña. Saber que todo era parte de ellas. Vivir.
Un día, dos almas decidieron comenzar un juego, del que algunos dicen es malo abusar, y decidieron contenerse en dos cuerpos. Querían jugar y sentirlo en carne viva, tenerlo dentro suyo.  A esas encarnizadas maneras con las que jugaban, ellas les dieron el solo nombre de pasión. Jugaban, se retorcían, enfermaban, agonizaban, volvían a jugar.  Pero luego de un tiempo, sus cuerpos empezaron a fallar: estaban conociendo al fin la erosión de la edad. Un día, una de ellas vió que la otra no despertaba. Asumió que había partido, pero la otra, dada su condición, no podía seguirla donde quiera que haya ido. Necesitaba librarse de aquel cuerpo que se transformó en una cárcel. Un día, bien decidida y planeando su escape, decidió librarse de su voluntario encierro y salir en búsqueda de su compañera. Con cada golpe vio que de cada herida emanó un líquido escurridizo, rojo como el alba, que fue a parar a una bella criatura alvina con pétalos y cuerpo verde. Dicen que cuando no quedaban retazos de vida, la criatura se tiñó de carmín al instante. Nadie supo jamás si esas dos almas pudieron encontrarse de nuevo, pero de ese juego sí se sabe que fue el que los obligó a hacer cosas desesperadas, olvidar su yo en la carne extraña.




Espantoso juego del amor, en el cual es preciso que uno de 
ambos jugadores pierda el gobierno de sí mismo.

30 de abril de 2011

Adiós a un grande.

¿Cómo se le dice adiós a un grande? 


Supongo que dedicándole aflicción, lágrimas, conmemoraciones... Pero, ¡si siquiera lo hemos conocido! ¿No se trata de algo patético si se analiza fríamente? Los que se sienten apenados por su partida, no sabían cómo se sentaba a comer, qué hacía por las mañanas, cómo se comportaba con sus diarios compañeros de vida... ¿Cómo saber si era una persona digna de ser apreciada por miles y miles de personas alrededor de este peculiar y hueco globo?
Mi respuesta se remite a algo más allá de sus aspectos como persona, como vecino, como marido, como físico... Mi respuesta se remite a lo que en verdad es: lo conocemos por su obra. Lo conocemos desde el primer momento que leímos el prólogo. Desde que compramos el libro. Desde que oímos su, para nosotros, inmortal nombre. 
Trató de huír del mundo, cosa que indefectiblemente no logró gracias a 'sus cartas, sus palabras por las calles, con su desamparo'. Él nos enseñó que sin utopías, los jóvenes perecen a la horrible realidad. Nos enseñó que los años, las desdichas, las desilusiones, lejos de facilitar el olvido, como se suele creer, tristemente lo refuerzan. Él, el que pidió que nosotros, sus pibes, no esperemos encontrar en sus ensayos sus verdades más atroces; únicamente las encontrarán en mis ficciones, en esos bailes siniestros de enmascarados, que dicen o revelan verdades que no se animarían a confesar a cara descubierta. Los grandes carnavales de otros tiempos eran como un vómito colectivo, algo esencialmente sano, algo que los dejaba de nuevo aptos para soportar la vida, para sobrellevar la existencia, y hasta he llegado a pensar que Dios existe, enmascarado.
Nos explicó que no hay nadie que haya jamás escrito, pintado, esculpido, modelado, construído, inventado meramente para salir de su infierno.

Nosotros, jóvenes herederos de un abismo, deambulamos en una tierra que no nos da cobijo. 
Nosotros, desguarecidos existencial y metafísicamente, sufrimos huérfanos de cielo y de techo.

Él, el admirado y sufriente, finalmente sucumbió a su Túnel que lo llevará a su eternidad, lejos de la crueldad del exterminio humano en su aspecto intelectual y espiritual. En su esencial HUMANIDAD
Creo que hablo en nombre de sus miles de seguidores cuando digo que jamás va a morir, mientras siga viva su obra.


...Y que, en todo caso, había un solo túnel, oscuro y solitario, el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.


1911 - 2011.
Ernesto Sábato.

17 de abril de 2011

odiosas esquinas que aguardan silenciosas algún merodeador
que ciegan de lo que está más allá o aún más que allá

odiosas esquinas que más que todo son encantos de desilusión.


6 de abril de 2011

Opacoyfaltodelucidéz
sin color. Sucioenclenque_desencanto
príncipeENmulaysinmás                                        queharapos
unarata decola larga
                  [PESTE]genocidio
                                                                   
                 PoeSÍa.
                 Sátirosinantifaz.cíclope
                 Laberintoquehacedemasiadotedioso.llevar
                                                                                 UNAsolaROSAadondereposatumano.
                                          [HOMIsida]


                                          Del amor sin maquillaje.

5 de abril de 2011

Scire .

Se confinó por voluntad propia, sin que su audiencia aplaudiera y lamentara su temprana renuncia. Sólo los que hacen justicia por él, ámanlo y recuérdanlo, sienten la ardiente necesidad de salir en su búsqueda, de honrarlo. Pero por Nosotros se confinó, creyéndose inútil y vano conforme avanzaban las eras, épocas, las ásperas horas... No se deja hallar fácilmente, ha caído polvoriento en el olvido.
Cúlmine, nuestra mente, Su principal y predilecto siervo, está limitada por gruesos muros de acero y se dejó pudrir en las puertas de la ignorancia.

27 de marzo de 2011

¿De qué adoleció...?

¿De qué adoleció 
la mujer aquella? 
Del mal peor: 
del mal de las ausencias.

Y el hombre aquél.

¿De qué murió 
la mujer aquélla? 
Del mal peor: 
del mal de las ausencias.

Y el hombre aquél.


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Mh.

4 de marzo de 2011

When you're in your darkest hours 
                                                seek the embrace of the night



                                                                  open up to all its powers
i'll show you whats behind the light.

3 de marzo de 2011


Dicen que del verde de aquellos ojos salió la esperanza, aquella vil traicionera que se oculta a los ojos de aquellos pobres diablos. Aquellos que esperan sentados su venida, su

don de desatar nudos, su esencia de paz.
Pero ella jamás visita a quienes alguna vez la traicionaron a ella. 
Y aquellos pobres diablos se desesperan,
 pensando que jamás hicieron nada malo para merecerlo.
A veces me pregunto sinceramente qué hice. 
Pero es inútil, o ilógico mejor dicho.
 Si en verdad  sé lo que hice...
 Pero muy bien me lo he callado. 
He traicionado a la esperanza. 
Pero una vez desatado el monstruo de la pasión, no hay rencor que valga.  Tentaciones, vicios… ¿Realmente valen la pena cuando ella vino y plantó un ideal hermoso en mí? ¿Realmente importan cuando se te da la oportunidad de hacer maravillas con ese abstracto 
porvenir? ¿Y si la esperanza te dice que contemples a una persona, a un compañero de vida?
No me queda más que reprochar que mis torpes realizaciones de aquél bello y único ideal.

No me queda más que reprochar.

Miró fuera .

Miraba. Lo daba vuelta. Lo volvía a mirar. Lo torció, cortó, pegó y volvió a torcer.
Buscaba insistentemente.
Llegó un momento que ni agua tomaba. Necesitaba encontrar eso.
¿Qué era en verdad lo que buscaba con tanta pasión y esmero? Ni ella sabía.
Sólo deseaba encontrarlo ahí, en su reflejo.
Pero jamás se dio cuenta que  lo que quería encontrar, debía de ser buscado en otro lugar.
Murió con el cristal en sus manos, emanando suaves gotas por doquier.
Desencantada, tarde se dio cuenta de que errada miró fuera; miró sin mirar, buscó sin buscar.
En vano fue todo, pero ya no brillaba para ese entonces.
Eras figura concisa de fácil desenvoltura, 
y más aun de alcanzar
proyección en piedra, sonrisa perenne 
quién fue el que es ahora la sombra etérea
dueña de aquel respirar indeciso, 
sin ánimos de dejar ir o bienaventurar.
Una suerte de ondina que en su último empapado sueño fue recordada.
Tardíamente, pavorosamente... con suerte de resquemor.

27 de febrero de 2011

Elegías errantes .

en tiempos aciagos recurre a la tranquila palidéz de las páginas
nada ha de rozarte allí, más que elegías errantes
versos sin algún arte más que el de susurrarle a las cansadas mentes
y el de llevar sus subyugados intentos de lo que alguna vez soñaron, lejos
donde Alguien las cargue y condene de finito.

15 de febrero de 2011

Es allí donde ella aprendió que es una cosa momentánea, frágil, cual figura cristalina, cual criatura sin huesos. Ella en su habitación había armado un mundo, donde la pluma y el pergamino no hacían más que vomitar cosas insulsas, cosas que decían ser amor. Desde su ventana veía a bellos cisnes surcar el cielo con libertad, y ella de vez en cuando anhelaba poder ser como ellos. Pero luego se le pasaba al ver, sentir, palpar, probar aquella cosa que ella creyó era cariño. Ella se hamacaba sobre todos aquellos sentimientos tan esponjosos y felices porque pensaba que esos sentimientos JAMÁS se iban a romper. Pero entonces aprendió. Y aprendió al caerse. Y se dió cuenta que  ella no habitaba en un mundo, ella habitaba en un espacio contenido por cuatro muros, cuatro muros de un espesor desesperante. Ella cada día los extendía más, y más y más. Ella dejó de caminar por entre los caídos harapos de las rosas, y pisó espinas. Pero no le dolió. Ya las había pisado antes, y hasta había dormido en ellas. Y se acostumbró, y entonces pensó: 'como antaño.'

5 de febrero de 2011

Firmes garras.

Es la necesidad de tenerte entre mis manos, de atarte, de enredarte sutilmente, de asfixiarte, pero de tenerte vivo por más que sea ínfimamente para saber que estas en mi poder. No es por amor, es solamente por tiranía. No es por odio, es solamente posesión. No es estima, es subyugación. Y cada vez que caés entre mis rejas, eufórica me vuelvo,  y esa euforia hace que mi conciencia diga que eso no es placentero para vos... Pero es un teatro constante. Máscaras y fachadas de acero son nuestras vestiduras diarias, pero poco me ha de interesar, porque estás dentro de mis dominios. Tarde te diste cuenta de que mis brazos, hábilmente disfrazados, eran calabozos herméticos de los cuales es imposible escabullirse.
 Es la obeja que se lleva al matadero sin que ella sepa que está siendo conducida hacia el fin de su prisión carnal; es la niña corrupta por algún neurótico en altas horas de la madrugada. Eso sos. A veces me duele asumir que te das cuenta lo que verdaderamente soy, ese dragón guardián de la torre, receloso y ponzoñoso...Pero en vano me preocupo.







¿Dejarte ir? Tenés cadena perpetua mientras me sienta orgullosa de decir que mi respiración todavía no ha cesado.



Je n'aime pas dans les vieux films américains 
quand les conducteurs ne regardent pas la 
route.

31 de enero de 2011

el señor de las rosas.

Asunto netamente pasional es que la rosa se entregue frágilmente al otoño
 cuando a viva conciencia sabe que éste, por la espalda, la va a desnudar,
 corromper y herir de muerte. Él nada aguanta que sus ojos transformen su hermoso 
color en sepia, entonces con desquite y hasta el cansancio, barre los retazos 
de vestiduras de su voluntaria víctima, para que luego con agonía y culpa, viaje y sea 
reemplazado por otro crudo y frío asesino.

28 de enero de 2011

pûrus immortalis.

En su túnica virginal engaña siempre a los ojos más sabios. 
Toda insulsa confianza piensa que ella puede ser amiga y compañera, y como una serpiente discípula de algún Mal Mayor, deja los vestigios de algún amor tan puro, así. 
Tus eternas cascadas de Gracias y tu máscara acidalia no hacen más que hacer cenizas un corazón tan puro, tan.
Así, Venus, guardiana del refugio del Tirano, verticordia sin compasión, transformadora de corazones, así, tan enteramente pura, no te han de amar sin temerte.

27 de enero de 2011

Yo vengo y vos vas  y es vertiginoso y me divierte
preñados sentimientos dan a luz hijos de la imaginación a los cuales visto de burdos harapos
es un laberinto hermosa Tebas de las cien puertas
corrompiendo espíritus verdes y racíces
y qué infelíz la hace engendrarte