fumar para llorar.
es una sensación repleta de humedad seca la de fumar para llorar. el procedimiento no requiere de gran lucidez mental, solamente consiste en acercar el cigarro a los ojos y dejar que todo pase. es un método interesante para cuando una no sabe si le corresponde el llanto o no; más bien es un cumplimiento de un autocontrato moral, útil cuando sí se sabe quién y por qué se es responsable de que la otra persona esté mal. pero el sentido común, los rincones más escondidos del subconsciente gritan a lo lejos que no hay derecho a derramar ni una sola lágrima. LÁGRIMA.
gotas con considerables raciones de cloruro sódico las elimina cualquiera, hasta en las situaciones más estúpidas, como cuando te golpeás el pie con la cama. la lágrima se siente como la sangre de nuestras heridas interiores, las intangibles. el que llora verdaderamente lo siente, siente como se desprende de sí y se transforma en líquido una parte de él y le duele en todas sus fibras la metamorfosis. por eso a veces debemos cumplir con ese autocontrato que reiquiere un cigarro, un par de ojos y fuego. porque nos sentimos con la necesidad de mentirnos y obligarnos a despedir lágrimas insulsas por más que las verdaderas hace ya tiempo que se hayan evaporado.
yo más bien diría que es lloriquear para no sentirse culpable después y volver a mentirse y decir 'yo te lloré'