Al sentir aquel piano, todo se derrumbó.
Sus notas fueron ásperas, ni por asomo demasiado amistosas, pero hace tanto tiempo que mis oídos no eran acariciados por ellas, que ante tan mísera demostración, me encarcelaron sus arpegios, otra vez, como antaño.Vagué por una tierra estéril, llena de elíxires insomníacos, hasta que, hace poco, consolé el sueño.
¿Y ahora? ¿Otra vez esa cruel pesadilla que me visita para recordarme lo que pasó?
...Y lo que jamás volverá a pasar...
¿Algo, luego de un prolongado tiempo, puede tener tanta fuerza para despedazar lo poco que se logra construir tras la partida de ese mismo algo?
Me sentí envuelta en un mar pretérito, y de imaginarios futuros, pensados como posibles según mi pobre t esperanzada mente hace ya unos cuántos pasados.
Un suave soneto me invadió, lo saboreé y me arrepentí de muchísimas cosas.
Me arrepentí de no poder congelar el tiempo.
Me arrepentí de no poder quedarme en aquel cielo que era tal terrenal situación.
Todavía me sigo arrepintiendo de no poder escuchar más tales melodías, que en un momento fueron sólo mías, y hoy me han sido arrebatadas.