28 de enero de 2011

pûrus immortalis.

En su túnica virginal engaña siempre a los ojos más sabios. 
Toda insulsa confianza piensa que ella puede ser amiga y compañera, y como una serpiente discípula de algún Mal Mayor, deja los vestigios de algún amor tan puro, así. 
Tus eternas cascadas de Gracias y tu máscara acidalia no hacen más que hacer cenizas un corazón tan puro, tan.
Así, Venus, guardiana del refugio del Tirano, verticordia sin compasión, transformadora de corazones, así, tan enteramente pura, no te han de amar sin temerte.