29 de julio de 2010

Encontróse sentada en un páramo desierto, de abundante y sedoso césped.
Sola. Preguntóse si alguna vez vería alguien. Rodeada de tanta hermosura,
 tanto ensueño, tanta paz, y todo para ella. Quería compartirlo con alguien...



Un día encaminóse hacia el límite de su tierra, hasta donde ella sólo conocía
y vióse reflejada en una figura oscura. Sabía que era ella misma, pero estaba
tan alejada que no la podía ver claramente. Era intuición. Al fin, decidióse y
emprendió camino hacia aquel territorio, aquella tierra en la que ella era una
forastera.



Sintió como su cuerpo abandonaba todo dominio sobre sí mismo. Se vió a
 sí misma y vió el miedo y la ruina y todo, fuera guerra o paz, egoísmo u odio
ciego, estaba siempre presente allí.



...Y caminó por la noche y tropezó con sus lágrimas; con las lágrimas del mundo.
Siguió viendo más y más tristeza. Continuó  caminando, cada vez más aterrada.
Vió a la gente, apenados profundamente; traicionados y descepcionados,
todavía jóvenes en sus vidas, oscilando en la garganta de la muerte.



No podía creerlo. ¿Dónde estaba? ¿Era aquello un sueño?
¿Es lo que te me hice? Preguntóse desesperada.



Sola ya por horas, estaba ya en el camino que la llevaba al ayer, en el sendero del tiempo.
Pero desvióse. Vagó por las guerras, no sin ver los pilares de fama de grandes hombres,
incluso escuchando sus palabras por sí misma. Comportamiento bestial. Ni un vestigio
 de consciencia le quedaba ya, ahora que las calles estaban vacías.



Era emperatríz de su propia desgracia.



De su propia estupidéz.



Tan pronto como la mañana aparecía y la noche le cedía lugar al Sol, jóven y salvaje,
 era demasiado tarde tarde.



 
Ya lloraba la muerte de toda vida y amor con los ojos secos.
 
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26 de julio de 2010

Tristezas de la luna.

Esta noche la luna sueña con más pereza,
Cual si fuera una bella hundida entre cojines
Que acaricia con mano discreta y ligerísima,
Antes de adormecerse, el contorno del seno.
Sobre el dorso de seda de deslizantes nubes,
Moribunda, se entrega a prolongados éxtasis,
Y pasea su mirada sobre visiones blancas,
Que ascienden al azul igual que floraciones.
Cuando sobre este globo, con languidez ociosa,
Ella deja rodar una furtiva lágrima,
Un piadoso poeta, enemigo del sueño,
De su mano en el hueco, coge la fría gota
como un fragmento de ópalo de irisados reflejos.
Y la guarda en su pecho, lejos del sol voraz.







Tristezas de la Luna, Las flores del mal.
~ Baudelaire.

25 de julio de 2010

...Y a veces tengo frío, otras calor.
Otras odio, otras amor, otras sueño, otras desesperación.
Pero lo que más encuentro es...


Es nada. No quiero volver a encontrar nada. No la pasé bien cuando
caí que al fin de todo sueño que perseguía encontraba nada. Nada, vacío, negro, blanco... Nada.


Quizás todavía espero ver que esos sueños que nunca abandoné, y que al no cumplirlos encontraba nada, son exactamente eso, vacío. Son un parche para cuestiones más interiores, más abismales.
Pero de nada sirve replantearme esto, porque mis prioridades ya están impresas en mi cerebro. Duramente voy a suplantarlas por otras más humanas, más gratificantes, unas prioridades que hagan mi felicidad y NO la de los demás...
El egoísmo también ocupa parte de mí. Gran parte.
Sin él no estaría viva. O con él también corro el riesgo de que éste mismo me termine de matar.
Más de una vez lo ha intentado, y me culpo a mí también por haber sucumbido a la tentación de ayudarlo.




¿Quién no quiere vivir felíz para siempre pero sin un problema que nos agobie día y noche?


Nosotros, los cobardes.
Nosotros, los que no tenemos poder de superación.
Nosotros, los desesperanzados.
Nosotros, los infelices.
Esa cosa abstracta la cuál todos persiguen, ¿por qué se esconde tanto?
¿Será que es cosa de valientes enfrentar todo un viaje de aventuras y desventuras para alcanzarla?
¿Se llega a ella realmente?


Dicen por ahí que la vida no es felíz. Sólo está llena de momentos colmados con una cucharada de ella.

22 de julio de 2010

Estoy HARTA DE TODO Y DE TODOS. Matensé, si no dejan que YO lo haga.