en tiempos aciagos recurre a la tranquila palidéz de las páginas
nada ha de rozarte allí, más que elegías errantes
versos sin algún arte más que el de susurrarle a las cansadas mentes
y el de llevar sus subyugados intentos de lo que alguna vez soñaron, lejos
donde Alguien las cargue y condene de finito.