21 de septiembre de 2009

~ Pincel maltrecho .

Breves líneas para sacar morbosidad de hasta el ángel más inmaculado .





Digamos que un pincel pintó todo un escenario repleto de bella y temible naturaleza, aquella que nos acaricia y rasguña un poco más; me estoy desangrando, sin ofender.


Acotación. No es ninguna queja.
Para nada.
Absolutamente segura.
La brocha estaba maltrecha. Colores opacos la llenaban.
Un cuadro con grises, negros y rojos desangrados.

Pero se me permita repetición: absolutamente segura.
No es ninguna queja.


Simplemente soy diferente.

¿Anormal? No lo creo...
¿Nociva? Absolutamente segura.


Es lindo para mí encontrar en una joya clásica una pizca de... ¿Cómo decirlo sin que quede exagerada-increíblemente trágico? De tragedia, sí.


Es enfermo.
Absolutamente segura: me hace felíz.

Encontrar desesperaciones, ganas de no existir más.
Ganas de terminar con todo.
Sí, con eso soy felíz.


¿Veo lo que quiero ver o es así?
Soy juzgada por ver lo que otros no ven. Lo que otros se niegan a ver.

8 de septiembre de 2009

NO HAY SALIDA.

Cesé de gozar de mi vista.
De todo sentido que pueda palpar felicidad, gozo, placer.


Todo terminó.

4 de septiembre de 2009

Dernier départ: la vie.


Una calle húmeda de París.


Un pensamiento virósico.


Unos impulsos que en el más desenfrenado caso pueden ocasionar tragedias.




Desolada entre bohemias y calles vivas


En un lugar en el cual me debería de haber sentido felíz, no eufórica.




Algo me dice que en mí lo que hay que cambiar es la cotidianeidad,


no buscar un cambio que sea radicalmente feróz con mi cotidianeidad actual, ahorcándola y dejandola muerta sobre el cordón de alguna calle de las afueras de La Ciudad.


Alguna calle que sea incapáz de alumbrar lo suficiente ese grito de pedido subconsciente de ayuda...














Je m'ennuie Paris et la guérison de bohème.
Mon seul refuge dans le monde.