14 de diciembre de 2011

CRÓNICA DEL DÍA DEL ADIÓS ETERNO.


En mis manos temblorosas ayer reposaba un papel arrugado por los nervios, lleno de palabras que yo escribí. Las leí creyendo que serían bienvenidas por completo pero creo me equivoqué.
Cuando me llegue el momento de sentarme como ellos se sentaron ayer a recibir honores y diplomas y a escuchar palabras dedicadas a nosotros, se que no las voy a escuchar del todo consciente, sean salidas de la boca de una persona querida o por la mitad; igualmente mis oídos no van a registrarlas como un adiós. 
Es duro desprenderse de tantas personas maravillosas que hicieron de mi vida lo que pocos pudieron. Es como que se vaya con ellos parte de mí; y así lo es. Fue un año lleno de emociones, sin duda. Es como si yo también me fuera este año; 365 días de adioses interminables.
Vi en cada cara un dejo de desesperación, de sorpresa, como si todavía no quisieran soltarnos la mano a todos e ir caminando solos. Como si todavía no hubieran hecho las maletas. 


stand by me, la canción perfecta para describir todo este último tiempo.