Y ya no sé como llenar este hueco, este hueco en el que me recuesto, embarrada y sucia a llorar.
Y digo: ¿por qué me afecta tanto?
Y me respondo: porque no querés estar sola.
Querés a alguien que esté con vos pintando ese hueco de blanco, cubriéndote con un paraguas y secándote las lágrimas.
Alguien que llegue a no hacerte llorar más.