Creo que la edad me
ha hecho un tanto más “seria” para escribir. Ya no sé si me queda cómodo
expresar mis ideales y luchas en forma de metáforas o narrativa. Quizá hoy crea
en las revoluciones; no en aquellas monumentales que destruyen todo en un abrir
y cerrar de ojos, sin antes haber construido cimientos para construir un
edificio social más equitativo, más feliz. Porque es a eso que apuntamos, ¿no? A
ser felices… Sino ¿dinero para qué? Para conocer lugares del mundo y así ser
felices. Comprarnos autos, departamentos, alimentar a nuestra familia. Quien
diga que la felicidad no es solo material tiene toda la razón del mundo pero es
un estúpido si niega la importancia de lo efímero, del material traído al mundo
por un hombre X en un lugar X de nuestra Casa. No sé si hoy se pueda hablar de
una Revolución sin pasar por soñador ingenuo. Quizá el tiempo de La Revolución
ya pasó. Quizá sea hora de que hagamos pequeñas revoluciones, que mandemos al
demonio el mundo infeliz en el que vive mucha gente, de que lo hagamos
distinto. Revolucionariamente distinto. Feliz.
Quizá con pequeñas
revoluciones este Homo Faber de Arendt se haga Hombre, al fin. Y quizá el
espíritu de ayuda, de felicidad, de hermandad se haga pandémico y se
transformen en pequeños Mandela,
pequeños Ghandi, pequeños Luther King, pequeños Bolivar, pequeños Guevara,
pequeños Favaloro. Pequeños que pisen
tan fuerte hasta hacer temblar los
cimientos de los Grandes, que ahora miran expectantes. Con miedo.
Pequeños
revolucionarios con ganas de enfermar a los demás de ese espíritu suyo sin
ganas de conformarse con saber y decir que “…bueno, las cosas son así. Qué le
vas a hacer”. ¡Enfermemos a los demás y hagamos pequeñas revoluciones! Dejemos
de mirar desde arriba como reyes de lo Absoluto. Reyes sin cetro, al servicio
de entidades metafísicas, los Ricos, que nos quieren sumisos y quieren que
odiemos a los que ellos mismos dejan de lado. Si las revoluciones en contra de
esta cultura hegemónica son enfermedad, con gusto me enfermaré y contagiaré al
resto.
Nunca es demasiado tarde.