23 de agosto de 2010

Liebe.

Ay no, otra vez no, por favor.

Tantas veces he caminado ese sendero que a veces se convierte abruptamente en un pantano fangoso e infinito... Tantas veces pinté a los dragones como mariposas... Tantas veces la realidad me volteó y me dejó sin nada en lo que apoyarme...

Entonces, te digo, ¿para qué aparecés si yo no te llamé?
¿Para qué venir, SI NO TE NECESITO?

Cuál de las dos son las más grandes hipocresías dichas antes. Lastimás, mordés, arañás, matás gente, y aún así ella te sigue reclamando como la base de la vida.