Escuché por ahí que el mayor acto de amor es dejar ir a alguien, a esa persona que amamos con tanto fervor. El amor hacia una persona extremadamente amada es egoísta, y por lo tanto, tratamos de retenerla, a veces cegados de lo que está pasando ella, y rehusándonos a perderla.
Cuando la perdemos físicamente -hablo del acto de la muerte- sentimos que se lleva una parte nuestra; que se lleva un pedazo de vida que no va a volver jamás a hablarnos, a pegarnos un fuerte abrazo, a retarnos, o a reirse con nosotros. Quizás sea el momento de demostrar el mayor amor...Quizás sea el momento de pensar en las cosas hermosas vividas, en todos esos minutos, horas y semanas en las que disfrutamos hasta lo más mínimo.
...que sea el momento entonces de rememorar su vida.
...momento de saber que se va en paz, con los suyos, con él mismo.
Pero también el momento de duelo de pérdida. Momento de lágrimas, de tristeza, y angustia.
Tiempo de las mayores pruebas para sí y para él. Para demostrar que se puede seguir adelante, porque la muerte es mentira. Sí, es una mentira enorme. Siempre el espíritu nos acompaña, en los buenos, tristes, alegres o malos momentos. Cuidándonos de todo aviso, preludio malo, o también compartiendo las alegrías mas alegres.
Bien, no lo voy a hacer.
-Te prometí desde pequeña que estudiaría hasta el cansancio;
BIEN, LO HICE SIEMPRE POR VOS.
-Te prometo ser felíz:
voy a seguir siéndolo, porque vos hiciste el 50% de mi felicidad, abuelo.
No sufras más. Te amo, y hasta siempre.
