
Hoy (o debería decir ayer) fue un día de mucha euforia. Ultimamente es lo único que siento: eso que muchos confunden con la felicidad, sin saber que sólo es un estado de exaltación psíquica momentáneo (o quizás dure más que un simple momento; el quid del asunto es que siempre acaba). Llegaron las entradas para Lacrimosa, a los cuales iré a ver el 11/7 en el Show Íntimo en el Roxy Live Bar y el otro el 12/7 en El Teatro. Todo el día de ayer giró en torno a la ansiedad de tener esos papeles en función de pase al alcance de mis manos. A mis responsables les preocupa un tanto que me vea tan desesperada por ir al conurbano bonaerense (mi lugar de origen) , en ese afán de ver a mis amigos del lugar. Esto viene a la ansiedad de aunque sea tratar de ver a la amiga con la que voy a ir a los dos conciertos, sumados los chicos que me esperarán a la salida del teatro. No les gusta la idea de que considere MÁS QUE CERCANOS a los amigos de ahí.. Consideran que estoy dejando de vivir en Dolores para comenzar a vivir virtualmente en capital y sus alrededores. A partir de eso podrán sacar la conclusión de que soy alguien "poco sociable" o de estatus social bajo. No me considero así, pero quizás visto desde afuera lo sea. Prefiero calidad de amistad a cantidad, pero todo el mundo (especialmente acá) no lo ve igual. Bah, quizás alguno que otro lo vea, pero el movimiento en masa acá -por más de que pienses revolucionariamente- es necesario para no ser considerado un bicho raro. En fin, yo para ellos soy un bicho raro. No hay vuelta que darle en este intento de ciudad (pueblo mil veces). Bien, lamento informarles que estoy sumamente exhausta gente, me despido.. Nos vemos mañana? Eso espero.
Nunca dejen volar sus sueños.
Agustina.